Es una cita obligatoria.
Y en la de este año he observado tres puntos reseñables:
Las barracas infantiles no han variado mucho en las últimas décadas.
Los mismos personajes infantiles más o menos actualizados,
dependiendo de los dibujos animados correspondientes, y poco más.
Las barracas para más mayorcitos, los adolescentes, jovenes y mayores
han evolucionado y mejorado considerablemente
con respecto a hace cinco o seis décadas.
Atractivas y sugerentes.
Y el punto que menos me ha gustado personalmente
es la gran cantidad de tómbolas y puntos de atracción como la lotería,
el bingo y el presunto reto de apostar por ganar un jamón, un osito
o un objeto tirando con pelotas, dardos, armas, incluso metralletas.
Su gran atractivo en la población no deja, en mi opinión,
muy bien a nuestra sociedad.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.