Todo apunta a que, esta vez, a Donald Trump se le está yendo la arrogancia de las manos. Lo que no garantiza que vaya a topar con la horma de su zapato. Sus pretensiones sobre Groenlandia son como meterse en casa de un amigo -Dinamarca- que te deja ir a ver el fútbol y llevarte el televisor porque te encaja en el salón. Trump no se conforma con elegir la programación y dominar el mando a distancia: quiere la pantalla para él solo.
El presidente francés, Emmanuel Macrón, durante su intervención en el Foto de Davos. GIAN EHRENZELLER |
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Por otra parte, la presidenta de la Comisión ha sugerido que se independice Europa de EE.UU. si queremos ser realmente independientes. Sorprendente. Y el presidente francés ha pedido responder a bazokazos económicos, con el paquete arancelario de 93.000 millones que la Unión no llegó a disparar en la anterior crisis con Trump.
Todo hace indicar que en el seno de la Unión se acerca el momento de retratarse y no queda sitio a la neutralidad que algunos han exhibido para ocultar su condición de quintacolumnistas. Veremos si el próximo disparo es de fogueo o hace sangre.