Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 27 de enero de 2026

Regularización, legalización de la emigración existente
sacar de una clandestinidad injusta a personas
que viven y trabajan entre nosotros
es un acto de humanidad y dignidad política.

Cualquier persona que muestre un mínimo de solidaridad humana, y que se encuentre dentro del arco parlamentaria desde la izquierda de la izquierda, pasando por el PSOE, los nacionalismo democráticos y hasta la derecha católica defensora de la democracia cristiana europea tienen que considerar un paso positivo esta medida.

Es de justicia que todos los trabajadores emigrantes que tienen las mismas obligaciones que los "nacionales" tengan también los mismos derechos.

Contaminar la xenofobia con la emigración es de racistas y nazis que, hoy en día, se refugian fundamentalmente en Vox y su entorno y, es lamentable que la derecha presuntamente democrática no solo no les señale y condene por su antihumanidad totalmente alejada de los preceptos católicos que suelen defender, sino que además les rían las gracias de sus barbaridades dialécticas.