Dicen que el PP ha endurecido su discurso en política migratoria arrastrado por la ultraderecha de Vox, y por eso su rechazo a la regularización extraordinaria de personas migrantes. ¿Sí? Permitidme que lo dude.
Oír a Feijóo hablar de “efecto llamada”, vincular inmigración con delincuencia o culparla del deterioro de los servicios públicos, puede hacernos pensar que sí, que el PP se acerca a las posiciones de la ultraderecha para frenar la fuga de votos hacia Vox. Pero qué va: el PP ya era xenófobo mucho antes de que existiese Vox.
Reconozcámosles a los populares ser el original y no la copia. Quien introdujo en nuestra conversación pública términos como “efecto llamada”, “papeles para todos”, “inmigración ilegal” o “buenismo”, no fue Abascal, sino los predecesores de Feijóo hace ya muchos años.
Así que ninguna sorpresa con que el PP rechace hoy la regularización, vaya en contra incluso de la iglesia católica, y use argumentos miserables y falsos como el “efecto llamada”. Está en su ADN político, lleva más de treinta años instalado en ese mismo discurso, no ha necesitado que le crezca un partido ultra a su derecha para endurecer una posición que siempre fue dura. (www.eldiario.es/opinion/Isaac-Rosa)
Oír a Feijóo hablar de “efecto llamada”, vincular inmigración con delincuencia o culparla del deterioro de los servicios públicos, puede hacernos pensar que sí, que el PP se acerca a las posiciones de la ultraderecha para frenar la fuga de votos hacia Vox. Pero qué va: el PP ya era xenófobo mucho antes de que existiese Vox.
Reconozcámosles a los populares ser el original y no la copia. Quien introdujo en nuestra conversación pública términos como “efecto llamada”, “papeles para todos”, “inmigración ilegal” o “buenismo”, no fue Abascal, sino los predecesores de Feijóo hace ya muchos años.
Así que ninguna sorpresa con que el PP rechace hoy la regularización, vaya en contra incluso de la iglesia católica, y use argumentos miserables y falsos como el “efecto llamada”. Está en su ADN político, lleva más de treinta años instalado en ese mismo discurso, no ha necesitado que le crezca un partido ultra a su derecha para endurecer una posición que siempre fue dura. (www.eldiario.es/opinion/Isaac-Rosa)