Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 20 de enero de 2026

Los fascistas no saben estar a la altura de las circunstancias.


Y no es un tema de censura, es un tema de respeto a las víctimas. 
No solo no han suspendido sus agendas un día como hoy,
sino que además Santiago Abascal ha aprovechado el accidente
para cargar contra el Gobierno una vez más.
Su cutrez y su falta de empatía es repugnante.
Me cuesta creer que una organización que se muestra tan
racista, xenófobo, autoritario, franquista, insolidaria,
antipática, malhumorada y nada cooperativa,
no solo resulta inútil y despreciable,
dudo que se le pueda considerar demócrata,
y por lo tanto una fuerza política legal.