Defender la OTAN hoy en día es defender los intereses de los EE.UU.
La UE debe proponer su propia alternativa, sin vasallajes, sin caudillismos.
En Davos se ha empezado a ver que hay que poner "pie en pared".

sábado, 24 de enero de 2026

Trump tuvo una acogida gélida
a su discurso disperso y autocomplaciente,
y se encontró con un tono firme y unido
de Europa y Canadá ante sus amenaza

La visita al Foro de Davos, la localidad suiza donde se celebraba el foro económico más elitista del mundo, no ha sido precisamente el paseo triunfal que esperaba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acostumbrado a llegar a los encuentros internacionales, acaparar la atención, a veces ofender a los anfitriones, proponer actuaciones normalmente irrealizables cuando no inaceptables y regresar a Washington sin que nadie se atreva a levantar la voz.

Sin que se haya producido un abierto divorcio entre EE UU y sus aliados históricos, a los que el inquilino de la Casa Blanca se empeña en hostigar, lo cierto es que tanto Trump como sus colaboradores, que imitan el comportamiento de su jefe, se han encontrado por primera vez con la exteriorización explícita del malestar que genera. Las caretas han caído.

Y por otra parte,  está tomando forma un frente en el interior del Partido Republicano harto y alarmado por la deriva autocrática del presidente y su Gabinete. Las votaciones complicadas empiezan a sucederse en el Congreso. Se encontró con un tono firme y unido de Europa y Canadá ante sus amenazas y con el desdén olímpico de Macron ante sus insultos personales. 
El predicamento de Estados Unidos en la escena internacional está dañado.

Europa y el Reino Unido poseen en conjunto algo menos del 40% de la deuda estadounidense en manos extranjeras, lo que evidencia la fuerte dependencia de Estados Unidos del exterior para financiarse. Y aunque una venta masiva de bonos del Tesoro de EE UU —algo que resultaría demoledor para la economía estadounidense— está de momento descartada, las recientes decisiones de los fondos europeos ya están hablando a la Administración de Trump en el lenguaje que mejor entiende, por si se marcha de Davos con la impresión equivocada.