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domingo, 18 de enero de 2009

Según algunos obispos católicos: "La mujer provoca ser atacada".

El todavía arzopispo de Toledo, Cañizares --que recientemente fue elevado a un alto cargo en el gobierno central del Estado del Vaticano--, ya marcó tendencias en materia de vestimenta en agosto del 2007, subrayando la importancia de las telas, sean para tapar o para epatar, al asistir con una capa de cinco metros (recuperando una estética propia de los Borgia) a una ceremonia del ultracatólico Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote. (Imagen capturada en El Plural).


Estos días se celebra en México el sexto Encuentro Mundial de las Familias, organizado por la Iglesia Católica, circunstancia esta que de por sí ya es chocante, pues esa organización religiosa prohíbe formar familias a sus sacerdotes. En fin, el caso es que los portavoces de la Iglesia Católica ofrecen, una vez más, un espectáculo bochornoso por su empeño en criminalizar a la mujer.

De muestra un botón: El arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús López, y su homónimo auxiliar de Tegucigalpa, Darwin Rudy (curioso patronímico en un partidario del creacionismo), han dejado claro que 
la mujer es la causante de sufrir agresiones sexuales "por su forma de vestir (…) La mujer está provocando ser atacada, se está vistiendo mal, está provocando al hombre".

La perversión de esos enajenados han sido ratificadas por mujeres que asisten al encuentro. Así, por ejemplo, Antonieta Lujambio advirtió que "la mujer es la responsable de sufrir ataques tanto físicos como verbales, pues deben ser recatadas en su forma de vestir y no despertar morbo en las demás personas". Y para la religiosa ecuatoriana Alexandra Marcillo, perteneciente a la orden de las franciscanas, "las mujeres que se visten provocativas” y “se les ven las líneas tiene la culpa de que las ataquen".

Sigue la lectura en el blog del autor , Felix Soria.