Que no nos engañen.
Si no hay Estado de Alarma es porque el presidente de la Comunidad Autónoma de turno no se atreve a solicitarlo.

sábado, 24 de enero de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Dicen que segundas partes no suelen ser buenas, pero esta rompe el tópico, no decepciona. Al contrario, supera a la primera novela de Stieg Larsson (Suecia, 1954-2004) escritor que falleció inesperada y trágicamente de un ataque al corazón, días después de entregar a su editor el tercer volumen de la trilogía Millennium y poco antes de ver publicado el primero.

Este es el segundo libro titulado La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, recientemente editada por la editorial Destino, y largamente esperado por los que nos sentimos altamente satisfechos por la lectura de Los hombres que no amaban a las mujeres. (Del primero os hable en mis crónicas de agosto de 2008)

Para el tercero tendremos que esperar a junio del año que viene, algo que no entiendo porque tardan tanto, ya que en Francia están editadas las tres desde hace tiempo. 

No os diré nada de la trama de este libro, ya que es bueno que esta clase de novelas el lector sepa lo menos posible de lo que se va encontrar, si bien es altamente improbable que con la cantidad de comentarios y artículos que existen sobre este fenómeno literario, alguien no sepa de qué trata la historia. Sólo os diré que mi personaje favorito, Lisbeth Salander, la joven hacker y un tanto rara, sigue dándonos pistas sobre su vida y acrecentando su figura en el libro.

Recomiendo su lectura. Comentario recogido parcialmente de Toronaga.