| elpais.com/internacional/Carlos Torralba |
Es cierto que supone un duro revés para el bloque comunitario, que aspiraba a incorporar a un nuevo contribuyente neto, además de reforzar su presencia en el Ártico, una región de creciente interés geopolítico.
Hace unos meses, la primera ministra Frostadóttir decidió acelerar los planes y convocar la consulta antes de lo previsto, argumentando que Islandia, miembro fundador de la OTAN pero sin ejército propio y con tan solo 400.000 habitantes, afrontaba una creciente vulnerabilidad que exigía estrechar lazos de inmediato con el bloque europeo.
A pesar de que Trump confundió a Islandia hasta en cuatro ocasiones al hablar de sus planes para Groenlandia y de que el embajador americano William Long, llegó a calificar a la isla como el “futuro Estado número 52”, la seguridad no ha sido un asunto predominante durante la campaña electoral. sin la protección de la pesca, un sector estratégico que genera el 40% de las exportaciones y representa en torno al 7% del PIB del país. El temor a someter sus valiosos caladeros a la política pesquera común dio alas a la campaña de los euroescépticos.
Pero a pesar de estos resultados, Islandia seguirá siendo uno de los socios más estrechos de la UE y forma parte del espacio Schengen y, junto a Noruega y Liechtenstein, integra el Espacio Económico Europeo. Por lo tanto, tiene pleno acceso al mercado único, pero también está obligado a adoptar gran parte de la legislación comunitaria sin tener capacidad de decisión en su elaboración.
Para la UE, incorporar a Islandia habría reforzado significativamente su posición en la región Ártica donde potencias como Estados Unidos, Rusia y China compiten por ampliar su influencia.
Lástima que la UE pueda seguir viéndose poco atractiva en el exterior para un país rico como Islandia.
Tiempo al tiempo.
Hace unos meses, la primera ministra Frostadóttir decidió acelerar los planes y convocar la consulta antes de lo previsto, argumentando que Islandia, miembro fundador de la OTAN pero sin ejército propio y con tan solo 400.000 habitantes, afrontaba una creciente vulnerabilidad que exigía estrechar lazos de inmediato con el bloque europeo.
A pesar de que Trump confundió a Islandia hasta en cuatro ocasiones al hablar de sus planes para Groenlandia y de que el embajador americano William Long, llegó a calificar a la isla como el “futuro Estado número 52”, la seguridad no ha sido un asunto predominante durante la campaña electoral. sin la protección de la pesca, un sector estratégico que genera el 40% de las exportaciones y representa en torno al 7% del PIB del país. El temor a someter sus valiosos caladeros a la política pesquera común dio alas a la campaña de los euroescépticos.
Pero a pesar de estos resultados, Islandia seguirá siendo uno de los socios más estrechos de la UE y forma parte del espacio Schengen y, junto a Noruega y Liechtenstein, integra el Espacio Económico Europeo. Por lo tanto, tiene pleno acceso al mercado único, pero también está obligado a adoptar gran parte de la legislación comunitaria sin tener capacidad de decisión en su elaboración.
Para la UE, incorporar a Islandia habría reforzado significativamente su posición en la región Ártica donde potencias como Estados Unidos, Rusia y China compiten por ampliar su influencia.
Lástima que la UE pueda seguir viéndose poco atractiva en el exterior para un país rico como Islandia.
Tiempo al tiempo.