Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

lunes, 23 de marzo de 2009

Lazos blancos y fanatismo religioso intolerante

Andalucía ha sido y es un pueblo caracterizado por el respeto y la convivencia a las distintas formas de pensamiento o de entender la vida. La tolerancia y el respeto al “otro” y a lo diferente, al margen de disquisiciones históricas y matices determinados en su devenir, ha sido la norma de conducta entre sus ciudadanos. No sólo me refiero a siglos anteriores, ni al "crisol culturas" ni al "puente entre Oriente y Occidente", lo relaciono también con la Andalucía moderna de hoy y con la de su pasado más reciente.

Si en Abril salen lazos blancos, marrones, colorados o a cuadros reivindicando una determinada postura que, aunque religiosa también es social, política y partidaria, nada volverá a ser como antes pues convertirán los palcos y tribunas en una especie de escenario electoral y los pasos en un atril con micrófono para utilizarlo como mitin. Hay que tener cuidado y ser responsables. En Sevilla o en Granada ya han dado un paso importante. Mantienen su legítima y propia oposición a la reforma de la ley del aborto y la difundirán pero no la exteriorizarán, aprovechando actos multitudinarios donde se suman personas de toda condición, ideología y creencias o no creencias religiosas.

(De jlvalenzuela@elplural.com)