Me llamó la atención ayer a la mañana la expectación que levantó Arnaldo con su rueda de prensa. Seguro que algún "coitao" esperaba que anunciase su condena de la violencia terrorista, su desmarque claro y contundente de cualquier acción que pudiese realizar ETA en el futuro y su aterrizaje en el mundo de la democracia. Pero, por enésima vez, su discurso ha sido "como siempre".
Realmente, y como diría aquel, "me la suda", y no piensa malgastar en él ni un comentario más. Pero hay que reconocer que suena ciertamente esperpéntico verle acusar al PNV y otras fuerzas democráticas vascas de las mil pijadas que repite tan incansable como increiblemente, resultando imposible de encontrar una verdad en sus declaraciones. ¡Patético!
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.