Me llamó la atención ayer a la mañana la expectación que levantó Arnaldo con su rueda de prensa. Seguro que algún "coitao" esperaba que anunciase su condena de la violencia terrorista, su desmarque claro y contundente de cualquier acción que pudiese realizar ETA en el futuro y su aterrizaje en el mundo de la democracia. Pero, por enésima vez, su discurso ha sido "como siempre".
Realmente, y como diría aquel, "me la suda", y no piensa malgastar en él ni un comentario más. Pero hay que reconocer que suena ciertamente esperpéntico verle acusar al PNV y otras fuerzas democráticas vascas de las mil pijadas que repite tan incansable como increiblemente, resultando imposible de encontrar una verdad en sus declaraciones. ¡Patético!
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..