Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

jueves, 2 de agosto de 2012

El-medallero y la ropa

A pesar de la medalla de ayer, no nos está yendo bien estos primeros días en los Juegos Olímpicos de Londres. Para que nos vamos a engañar. Pese al esfuerzo patriótico de los comentaristas que nos cuentan lo que ocurre en la capital del Reino Unido, ver las diferentes pruebas se ha convertido en un ejercicio de resignación.

El número de medallas puede ser mayor o menor que hace cuatro años, pero comienza a estar claro que existe un declive y su prolongación en el tiempo puede hacernos retroceder décadas, dejando aquel medallero de Barcelona 92 como un sueño que sólo los más mayores del lugar podrán contar a sus nietos recordándoles que, en efecto, hubo un tiempo en el que casi creímos llegar a la altura de los más grandes, y eso que todavía no habíamos ganado un Mundial de fútbol.