Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Fortaleza o debilidad de la extrema derecha?

La Unión Europea acaba de reconocer su incapacidad para hacer algo razonable a fin de impedir que se repitan tragedias como las de Lampedusa. No hay acuerdo posible al respecto. 

Y no sólo porque ningún país está dispuesto a sufragar los costes que implicaría cualquier operación seria en esa dirección, sino, sobre todo, porque ninguno de los grandes partidos europeos está dispuesto a afrontar la impopularidad que en sus territorios nacionales les acarrearía apoyar políticas que, a la postre, beneficiarían, aunque fuera en extremis, a los inmigrantes. 

Porque esto, creen esos partidos, sería dar votos a una ultraderecha que está creciendo electoralmente en todo el continente. Gracias a esa lógica, la ideología xenófoba y neonazi está ganando la partida sin mojarse, y todo indica que va a continuar haciéndolo.