Hay más zombis, muchos más. Partidos, sindicatos, instituciones públicas... Estos son los perfectos ejemplos de modelos caducos que se niegan a morir y siguen impidiendo que la sangre nueva entre a raudales y arrastre el olor rancio, a moqueta raída que lleva demasiado tiempo sin ver el sol. Elementos esenciales como son del Estado de derecho, imprescindibles para la vida en democracia, yacen agusanados por la corrupción rampante, no queriendo darse cuenta de su pérdida de autoridad y de la vergüenza que nos causan a los ciudadanos a los que prometieron defender. Atenazadas por don Tancredo, por el señor YTúMás y mister NoMeConsta, las instituciones democráticas se pudren y reptan, arriba y abajo, en una vía muerta, sin salida. La luz, la transparencia, las reformas..., esas tiernas criaturitas no llegarán a encarnarse nunca.
Resulta kafkiano que la vida de toda una capital pueda verse alterada por la presencia en ella de una sola persona,
de un provocador profesional, sí, pero una única persona.
Una lástima que no se haya permitido que él solo haga el ridículo.
Una pena que los violentos de este país, le entren al trapo a este fascista y caigan en su juego.
Esta violencia solo beneficia a la extrema derecha del PP/VOX