Ni entro ni salgo en campaña. Y menos hoy que ya estamos todos "reflexionando". Pero no me puedo resistir a decir algo. Sabemos que Aguirre representa un detritus moral en política. Pero lo de echar en cara a Manuela Carmena su trabajo asesorando al Gobierno Vasco sobre reconocimiento a víctimas de vulneración de DDHH llevadas a cabo por la policía (esto lo dice la Condesa elevando el tono, enfatizando la irrealidad del concepto) pasa lo tolerable en una sociedad sana.
Resulta kafkiano que la vida de toda una capital pueda verse alterada por la presencia en ella de una sola persona,
de un provocador profesional, sí, pero una única persona.
Una lástima que no se haya permitido que él solo haga el ridículo.
Una pena que los violentos de este país, le entren al trapo a este fascista y caigan en su juego.
Esta violencia solo beneficia a la extrema derecha del PP/VOX

