Según Ortuzar, el motivo del enfado actual con el PP es que Rajoy está “pisoteando a la nación vasca”; y así será y no lo pongo en duda. Aunque bien pudiera ser que cuando el PNV dejó claro que le gustaba más Ana Pastor que Patxi López al frente del Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy no estuviera todavía pisoteándonos como nación. O, al menos, no pisoteándonos demasiado.
Quizá no sea ocioso recordar que el partido que votó en favor de la investidura de José María Aznar fue el mismo que, con los mismos dirigentes, pactó con ETA, y luego con la Herri Batasuna de entonces (Euskal Herritarrok), para avanzar en la “construcción nacional” de Euskadi, marginando políticamente a los “enemigos de Euskal Herria”. Y lo hicieron cuando mantenían un Gobierno de coalición con el Partido Socialista. ¡Un prodigio de virtuosismo en el arte de jugar a la vez con todas las barajas posibles!
Lo que lleva a preguntar si quienes fueron capaces de hacer el viaje desde el PP a la izquierda abertzale no podrían desandar el camino en sentido inverso. ¿A qué esquema de pactos se va a sujetar el PNV en el inmediato futuro? ¿Optará por mantener la actual entente con los socialistas? ¿Optará, si “le dan los números” por entenderse con el PP y apoyar de rebote una hipotética investidura de Rajoy? ¿Formará un frente, más o menos diluido, con los partidos del “derecho a decidir”?