Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 20 de septiembre de 2016

No se trata de dar miedo a los poderosos, sino de seducir a la ciudadanía más conservadora

Creo que el debate entre Pablo e Iñigo de esta tarde ha resultado bastante absurdo. 

Parece evidente que si el objetivo es dar miedo a los poderosos, se están planteando objetivos casi inalcanzables. Pensar que vas a dar miedo a los del Ibex 35 suena ridículo. Antes se van y te dejan "colgao" con un país que caminaría hacia la balcanización.

Suena mucho más atractivo buscar seducir a la parte de la ciudadanía que sufre pero que aún se deja seducir por las derechas en este tipo de elecciones.