Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Y ahora ¿qué?

Después de mirarnos en el espejo y ver la cara que se nos ha quedado, como dice Alorza en su Facebook, pediría una rebaja de la agresividad entre partidarios de distintas opciones democráticas, para reafirmar bien alto aquello que nos une y no queremos perder.

Seamos conscientes de  que estamos abriendo la puerta a todos los Berlusconi, Le Pen, Gil y Giles del mundo y, quizá, a otros peores. 

O nos mantenemos unidos, muy unidos, en la defensa de los valores europeos de democracia, laicismo y cohesión social o Murphy nos demostrará una vez más que todo, todo, puede empeorar.