Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

jueves, 24 de noviembre de 2016

¡ Ya vale de aguantar a Erdogan !

El Parlamento Europeo parece, por fin, haberse hartado de Erdogan y su banda y ha anunciado estos últimos días que pedirá hoy a la Comisión y al Consejo que paralicen las negociaciones sobre la futura incorporación de Turquía a la Unión Europea para convertirse en el Estado número 29 del club de clubes. 

Europa sigue aparentando y alimentando la remota posibilidad por los muchos intereses geopolíticos en juego, fundamentalmente, por la dependencia de Ankara en la grave crisis migratoria. Y solo por eso y por unos intereses económicos de unos poquitos, se mantiene esta estúpida y remota posibilidad abierta.

Si está tan claro que para entrar en la Unión hace falta ser un estado europeo, democrático, que acepta la libertad de opinión, incluida la religiosa, y respete los DD.HH., Turquía está lejos de reunir semejantes requisitos.