Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Las fuerzas históricamente democráticas
y las definidas a la izquierda del PSOE
deberían aumentar su colaboración en todo el Estado,
compartir espacios de reflexión estratégica
y explorar vías confederales.

Coincido con lo que Pablo Iglesias ha manifestado este fin de semana en un artículo titulado :

¿Y si gobernaran PP y Vox?

Yo también creo que el PP y Vox podrían sumar más de 175 diputados. Más allá de la mayor o menor credibilidad de las encuestas que lo dicen, el hecho de que la derecha vaya a competir la próxima vez con solo dos candidaturas tras el hundimiento de Ciudadanos hace más factible que esa victoria de la derecha y la ultraderecha se produzca.

Y hay otro factor que, a mi juicio, es el crucial y el que ha modificado las bases ideológicas de buena parte de la sociedad española: la correlación mediática de fuerzas. Fuera de los ecosistemas mediáticos vasco y catalán, el dominio cultural de los medios de derechas, con sede en Madrid, es absoluto y tiene una enorme capacidad para determinar y condicionar lo que piensan millones de ciudadanos.

¿Y sabéis cual sería una de las consecuencias graves del gobierno derecha/ultraderecha?
El españolismo reaccionario buscará entonces a su enemigo ideológico natural: la plurinacionalidad.
El asalto a las competencias autonómicas será, seguramente, la principal exigencia de Vox a la que el PP no podrá resistirse porque excitará los deseos de las bases culturales de toda la derecha, alimentados por los grandes medios conservadores que llevan años señalando a la escuela catalana como adoctrinadora y cómplice del independentismo.
Hagan sus cábalas.