Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Pero aunque ahora nos abrume la depresión,
todavía no hemos perdido la esperanza.
Y esta se llama Europa.

 El país más poderoso del mundo acaba de votar al personaje más caprichoso, falso, imprevisible y amoral que jamás haya aparecido en el escenario político de un país de democracia avanzada.
Con él gana la masculinidad más rancia y casposa, el desprecio hacia las minorías, el supremacismo blanco, los "matones de película", la apología del dinero y el vituperio de la solidaridad y la igualdad. 

Pierde el resto, aunque no lo sepan e incluso lo hayan votado y, sobre todo, pierde la democracia.

Pero aunque ahora nos abrume la depresión, todavía no hemos perdido la esperanza. Y esta se llama Europa. Una primera lectura del resultado al otro lado del Atlántico puede dar la impresión de que la victoria trumpista dará alas a la ultraderecha europea.
Pero también puede ser la más eficaz vacuna frente a ella, 
servir de acicate y revulsivo para acceder al fin a nuestra mayoría de edad
, afirmarnos como unidad por encima de nuestras diferencias.

El candidato a vicepresidente, JD Vance, se dirige a los seguidores
republicanos junto al expresidente Donald Trump y la antigua primera dama,
Melania Trump, este miércoles en West Palm Beach, Florida.
Lynne Sladky (AP)
elpais.com/opinion/2024-11-06/Fernando-Vallespin/
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