Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

viernes, 3 de enero de 2025

Mujeres, religión y libertad.
Sin duda, uno de los tres sustantivos es incompatible.

Estamos acostumbrados a oír a los líderes políticos internacionales decirnos que en todas las guerras en las que nos meten el motivo fundamental es proteger la democracia y la libertad. Es simplemente mentira. Y a veces resulta significativamente repugnante.

En Afganistán se estan cometiendo las mayores atrocidades contra los derechos humanos. Y todo, además en nombre de la religión local. Una religión que, como la mayoría de ellas, aunque actualmente unas más que otras, atacan salvajemente los derechos humanos de las mujeres.

Y en este país musulman, del que han huido los grandes imperios dejando a su ciudadanía en manos de hombres salvajes que desprecian y humillan a las mujeres, los edificios de nueva construcción  deberán diseñarse de tal manera que no tengan ventanas abiertas a otras fachadas en las que haya habitaciones ocupadas por mujeres. Se trata así de que ningún hombre pueda ver desde su casa a la vecina de enfrente, en una interpretación rigurosa de los preceptos para salvaguardar la privacidad femenina y «evitar tentaciones».

El régimen islámico pone así un techo muy alto a su progresivo endurecimiento de las restricciones en relación al sexo femenino; imposiciones desaparecidas hace años pero recuperadas a partir de que el ejército de Estados Unidos abandonase el país en el verano de 2021 y, de esta manera, permitiesen que los talibanes regresaran a los centros del poder.