Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 5 de enero de 2025

No es la mejor compañia para convencernos
de su calidez democrática.

 



No se si al final aparecerá por su tierra o no.
Si se dejara detener o hará un "puigdemont",
es decir, saludar y volverse a escapar.

Lo que si tengo claro es que no ha elegido la mejor compañia
para convencernos de que es la mejor alternativa a Maduro.

Y si desde fuera no lo tengo claro, si fuese venezolano,
y tuviese información de las amistades de Edmundo
temblaría  pensando en su política económica y social.