Cada día tenemos nuevos ejemplos que nos muestran que con dinero y buenas conexiones políticas, la prepotencia puede salir reinante
y si te dicen que lo que quieres hacer es ilegal, que no se puede tirar un edificio histórico, simplemente porque te apetezca aunque sea tuyo, les sonríes, palmadita en la espalda, lo tiras, aguantas estoicamente la primera bronca, se lleva el tema a juicio, pueden pasar años, y al final te cascan una multa de 50.000 euros.
Te rompes las vestiduras por fuera y te descojonas por dentro.
Ahora a construir y a sacar rentabilidad a aquellas cuatro piedras viejas.
como para anular con contundencia cualquier amago de terrorismo y salvajada de principiantes.
Sería especialmente insultante si los salvajes cachorros vuelven a conseguir crear
una sensación de miedo e inseguridad colectiva,
algo que sin duda solo favorece, no olvidemos, a la extrema derecha de PP/VOX
