El presidente norteamericano consigue que su estupidez, aderezada con dosis de narcisismo, despierte admiración en ciudadanos que se identifican con él pese a no tener nada en común.
— La Asamblea de la ONU responde a la bronca de Trump con la defensa de un mundo basado en reglas
Ayuso se ha rodeado de escoria y no sabe comportarse de otra manera. Es en lo que ha sido educada. Lo ha visto en casa. Haciendo negocios con mascarillas mientras los madrileños se morían ahogados, cobrando préstamos públicos que luego no devuelven, juntándose con un delincuente confeso al que se acusa de pertenencia a banda criminal.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..