que afectó a toda España, y a unos más que a otros.
Entonces, se decretó Emergencia Nacional.
Y hoy, casualidad, se ha vuelta a declarar la misma Emergencia
por los incendios que queman media piel de toro.
Tan solo una actriz y dos actores ponen en pie la obra, interpretando a más de setenta personajes con un elaborado trabajo físico y vocal, arropado por vertiginosos cambios en el vestuario y escenografía y con una serie de proyecciones que ayudan a dar contexto a cada instante de la comedia, con incesantes golpes de humor y rigor histórico.
El clásico de Luis García-Berlanga y Rafael Azcona se reinventa en una adaptación teatral que mantiene intacta su esencia: una sátira mordaz sobre las apariencias, el poder y la corrupción en una España que, aunque cambiante, sigue reconociéndose en el espejo de su pasado.
Un empresario catalán busca hacer negocios en Madrid y acude a una cacería con la élite del régimen franquista. Lo que parece una reunión estratégica pronto se convierte en un desfile de intereses cruzados, hipocresía y situaciones absurdas que harán reír y reflexionar al espectador.
La obra nos sumerge en un juego de equilibrios entre lo cómico y lo crítico, recordándonos la maestría de Berlanga y Azcona para retratar la sociedad con ironía y agudeza. Una oportunidad única de redescubrir un clásico de nuestro cine sobre las tablas del Teatro Español, en la Plaza Santa Ana.