Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

miércoles, 2 de abril de 2008

¡Hostias! , ¡País! .

Mientras uno a la mañana se dedicaba a anunciar acuerdos más o menos simpáticos en torno al txiki txiki, menos es nada, otros de manera, para mi, sorpresiva y poco esperada, han preferido dejar claro que determinados tipos de acuerdos transversales les resultan especialmente duros de digerir. ¡Lastima! . Con lo fácil que es, al menos en teoría, ponerse de acuerdo previamente los no violentos frente a los que no condenan la violencia o incluso la practican, y después pues, lo de después.

El día iba bien. Saboreábamos el acuerdo pactado en Vitoria-Gasteiz sobre la Vital; en Madrid, aunque sin un acuerdo "aparente", se conseguía representación en las dos mesas; en Donostia se firmaban acuerdos para impulsar de forma compartida grandes proyectos culturales; y llegamos a Arrasate-Mondragón, donde llevabamos un mes oyendo que lo acontecido en el Ayuntamiento tras el asesinato del exconcejal socialista había resultado, ademas de especialmente doloroso, claramente esperpéntico y que, por lo tanto, había que reconducir errores ridículos del pasado, cuando de repente: ¡hostias!, ¡que si mi abuela fuma! y ¿raca-raca raca-raca!.

¡Así difícilmente se nos va a entender incluso por parte de la gente dispuesta a hacer algún esfuerzo por conseguirlo!. Y claro, saldrá el "listo" que diga que "ni puta falta que hace", pero esa película ya la he visto recientemente y todavía me acuerdo que no tiene un final feliz.

En fin, que los vascos y vascas de la pipa y la capucha han celebrado el desacuerdo entre los demócratas, y para dejar constancia de que siguen estando aquí entre nosotros, y nosotras, pues se han sacado un comunicado para rematar la "tocada de cojones".

¡País!