Y me refiero a que, tal como ocurrió entonces, y algún periódico matutino nos lo recuerda hoy, el gobierno tripartito de entonces también buscó como excusa para romperse, las mociones que uno de ellos insistió en presentar en los ayuntamientos, aun a sabiendas que de esa manera ponía en riesgo la continuidad del gobierno.
El apoyo, o la falta del mismo, a la moción que se presente la próxima semana en Arrasate-Mondragón puede ser la repetición de una situación vivida entonces. En realidad, solo sería la gota que colma el vaso pero puede ser el motivo que abra el camino a una nueva realidad política.
¡No hay mal que por bien no venga!
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.