El consejero de Justicia y secretario general de EA anunció a principios de semana una campaña propia de su partido y diferenciada de sus socios de gobierno en organismos comunitarios para denunciar la «ínfima calidad» de la democracia española, una campaña que se presume diferenciada y con notables "matices" que marcaran las distintas respuestas de cada uno de los tres partidos que apoyan al actual gobierno y motivada, entre otras razones, por la adscripción de las fuerzas del tripartito a diferentes grupos en la Eurocámara.
Insistir en el «déficit democrático del Estado español», al que acusarán de negar a los ciudadanos vascos la posibilidad de «expresar su opinión», es lo más consecuente que EA puede hacer a partir de la segunda quincena de septiembre, pero creo que al PNV le interesa desmarcarse cuanto antes de esa estrategia que todos sabemos conduce a un callejón sin salida.
Los que quieran darse contra la pared, ya saben cual es el camino, los que no estamos interesados en golpes innecesarios y gratuitos también deberíamos reconocer que sortear un obstáculo no es ni de cobardes ni de traidores, sino de personas con más recursos que aquellos obstinados en vender una innecesaria frustración.
Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites.
Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EEUU. Y ocurrirá pronto en España.
La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona.
Colaboremos en ello. Vota antifascismo. Vota progreso.