Me alegro sinceramente de que los seis electos de Ondarroa expulsados del PNV hayan sido readmitidos nuevamente al partido.
No voy a entrar en los motivos, en las razones ni en las excusas. Ni fue Ondarroa la única muestra de división interna, pero solo esta nueva actitud de unos y de otros facilitará la imprescindible unidad para los próximos tiempos que se nos avecinan.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.