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viernes, 5 de junio de 2009

1990.-Escisión o ...

Euskadi, por su complejidad, ha alardeado siempre de ser capaz de encontrar callejones cada vez más estrechos en la política. Todo cabía allí. Se le llamó transversalidad, pluralidad, a lo que muchas veces no eran sino puros ejercicios particulares. Siempre se puede ser más o menos nacionalista, más o menos socialdemócrata, más o menos independentista, más o menos socialista.

Recuerdo aquella vieja escisión de un pequeñísimo partido que se llamó LAIA. Se partió en dos y al menos fue sincero consigo mismo: uno se llamó LAIA Bai y el otro LAIA Ez. Y punto. Olvidémonos del polo soberanista, de posibles reunificaciones. Las razones son más profundas que tácticas. Más humanas. El problema de EA es que siempre sintió frío: dentro y fuera del Gobierno. Irse del Gobierno vasco mandando proyectos y dictámenes al Parlamento por la puerta de atrás sólo demuestra el volumen de su enfermedad.

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