Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 24 de junio de 2009

Los vientos de Obama llegan al futbol ...

... y han conseguido bajarles los humos a la últimamente demasiado chulesca selección española. La selección que hizo aflorar el nacionalismo español más oculto y aletargado, y que permitió demostrar que aquellos que clamaban, e incluso ladraban, contra los nacionalismos mas templados intentando ridiculizarlos, solo necesitaron unos golitos de "su roja" para pasar de odiar el nacionalismo en general a presumir de su nacionalismo en particular.

Pues "esa roja", hoy ha caído bien caído ante un equipazo al que los tertulianos, aun perdiendo, siguen considerándola inferior a la de ellos. En fin, que si el efecto Obama, aunque sea en el fútbol, sirve para relajar nacionalismos excesivamente radicalizados, bienvenido sea.