Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 28 de octubre de 2011

Bandrés, in memoriam

elpais.com/fin-memoriam
La democracia hay que mimarla 
aunque tenga excrecencias que hay que eliminar, 
nos decía Bandrés, un demócrata radical. Descanse en paz.