Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 6 de octubre de 2011

Consejos vendo que para mí no tengo

La viñeta de Manel en el diario Público explica de una manera muy clara lo que pasa por esas alturas a las que la mayoría de los mortales no llegamos y desde la que se ríen de nosotros a mandíbula partida sabiendo que la "legalidad está de su parte" y que pasados los días de confusión que alguna prensa canallesca ha podido crear entre el populacho, las aguas volverán a su cauce, los millones seguirán en sus bolsillos y nosotros volveremos a discutir si lo conveniente es seguir ayudando a la banca o apoyamos alguna otra medida que por allí arriba califiquen de pseudo revolucionaria, producto de un desconocimiento insultante de la realidad y estimulada por algún grupúsculo bolchevique.

¿No habrá nadie que pare este dispendio?