Google+
No es el momento para hacer de todo esto una guerra política más. Dejen de lado sus miserias partidistas y seamos útiles. Las banderas, ni alimentan ni curan virus.
del Estado de Alarma. Quédate en casa. Paciencia, solidaridad y optimismo.

jueves, 22 de febrero de 2018

Las cigarras estamos hasta los perendengues

blogs.publico.es/escudier/
las-cigarras-estamos-hasta-los-perendengues/
Juan Carlos Escudier/
Rajoy, que es como una madre para España con permiso de Susana Díaz, nos ha leído estos días de atrás el cuento de la cigarra y la hormiga.
Recomendaba el presidente que nos diéramos al ahorro como si no hubiera un mañana, o mejor dicho, como si lo hubiera, ya que sólo así podremos hacer frente a los reveses de la vida y complementar nuestras pensiones.
A falta de una promoción ulterior del seguro médico privado, lo que se nos anunciaba en la fábula era el colorín colorado del Estado del Bienestar.
En resumen, preparémonos para volver al siglo XIX, sálvese el que pueda y el que más chufle, capador.
Sobre el ahorro existen en el PP dos escuelas de pensamiento radicalmente opuestas. 
De un lado, están los ahorradores compulsivos como Bárcenas, que tacita a tacita se bastaba para llenar un banco suizo.
Y luego están quienes como Esperanza Aguirre viven en palacetes de techos altos y se les va todo en calefacción y en regar latifundios, o la propia Cristina Cifuentes, que apenas si le llega con el sueldo de presidenta de Madrid y sólo guarda 3.000 euros en la cartilla por si necesita ir al dentista a hacerse una endodoncia o querellarse contra Granados, un lujo que Aguirre no puede permitirse en invierno.
La población también está dividida sobre este asunto. Hay quienes han ahorrado tanto que hasta invierten en atizar mondongos al PP para sus campañas electorales.
La mayoría, en cambio, somos cigarras que pagamos la lira a plazos.
Rajoy debería tener claro que somos cigarras ilustradas y que, aunque cantemos mucho en verano, esperamos de un presidente del Gobierno que  garantice los servicios públicos, asegure unas pensiones dignas a los jubilados y promueva una fiscalidad que redistribuya la riqueza y no consolide la desigualdad y perpetúe la pobreza. Del cuento de las jodidas hormiguitas estamos hasta los perendengues. Pruebe con el de Alí Babá, que ese sí que debe de bordarlo.