El lugar donde está puesta no es casualidad pues la obra fue encargada
por el ayuntamiento y el artista donostiarra la creo expresamente
para que cuando giremos a su alrededor leamos el nombre de Amorebieta.
Según el sitio web Ametx, el autor «pretende que juguemos
con la imaginación en esta escultura, animándonos a introducirnos
en los tiempos pasados de dinosaurios y seres gigantes».
Al final, la gente solo ha visto una patata, que es gigante,
pero sigue siendo un tubérculo.
Ejemplo evidente de la necesidad de votar en las elecciones.
De construir una alternativa progresista fuerte en el Estado,
que mantenga al PSOE en el lado correcto de todas estas historias.
Sí a la expropiación a los grandes tenedores de pisos en alquiler.