Destaca por sus edificios medievales y barrocos
y por ser uno de los pocos lugares fuera de Cataluña
en el que intervinieron artistas modernistas,
siendo sus obras abundantes y visibles por toda la villa.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..