Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 10 de septiembre de 2023

La guerra no entiende de derechos humanos.
Y las palabras de Hartmann se muestran en toda su crudeza.

Un ataque ruso ha matado a una voluntaria española
de una ONG 
en el frente de Bajmut.
Poco que añadir que no se sepa.
Los trabajadores humanitarios y la población civil
no se libran de ser objetivos militares.
No seamos ingenuos.
La guerra no entiende de derechos humanos.
Y las palabras de Hartmann se muestran en toda su crudeza.