Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 23 de septiembre de 2023

Nuestra historia, la historia de España,
es la historia de particularidades y riquezas.
Sin ellas entraríamos en una decadencia
sin otra salida que la desaparición.

La España histórica no es la Francia que acabó y prohibió, tras los informes de Barère y de Grégoire, la traducción de textos a idiomas locales. Nuestra historia es la historia de particularidades y riquezas. 

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 Hay quienes, a la manera de los escritores que en el siglo pasado orbitaban alrededor del falangismo, serían hoy perfectamente capaces de establecer el símil, a propósito de la relación entre Cataluña y España, con la relación entre una mujer y su marido, marido posesivo, ibérico, de celos e ímpetu español, desgarrado cuando históricamente ve a su mujer acercarse a la seducción de un tercero.

Por otra parte, creo que algo parecido pasa en los últimos tiempos con la definición de familia. Quienes más dicen protegerla –¿de quién y de qué?– son, en realidad, quienes menos hacen por mantener vivo el concepto, al cercarlo y estrecharlo, reducirlo, y someterlo incesantemente a una decadencia sin otra salida que la desaparición