Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 10 de marzo de 2024

Feminismo y catolicismo.
Conceptos antagónicos.

 Integrantes de la plataforma "Revuelta de Mujeres en la Iglesia" 
se concentraron durante esta semana en 26 ciudades de España, entre ellas Bilbao, para reclamar «voz y voto» en el seno del catolicismo, y denunciar que ellas que permanecen «relegadas, silenciadas, invisibilizadas y cuestionadas».

Bajo el lema este año de ‘Memoria y esperanza’, las concentraciones, que se celebran desde hace años el domingo anterior al 8 de marzo en el marco de las reivindicaciones feministas, reclaman una Iglesia sinodal «en la que todos y todas caminen juntos».

No deja de llamarme la atención la enorme "moral", entendida como ánimo y optimismo, el que reflejan estas mujeres en una organización que desde su existencia, hace 1.700 años, les ha humillado, esquinado y ninguneado como ninguna otra organización internacional.

Lo tienen entre jodido y muy jodido.
Más les vale montar un tinglado propio
porque el futuro tampoco parece muy prometedor.