Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 27 de marzo de 2024

A lo mejor no se distinguen tan fácilmente





Las fotos de arriba, los auténticos fascistas.
Abajo, la justificación de una pastelería de Cadiz.
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