El profesorado que formamos parte de Adostuz seguimos esperando una solución al acuerdo firmado por el Gobierno vasco y los sindicatos en su día y que nuestro ilustre Ejecutivo canceló unilateralmente. Yo no soy más que un simple maestro que no entiende por qué un Gobierno falta a su palabra, ni tampoco por qué los jueces no determinan de una vez por todas que un acuerdo así no se puede anular. Y si es anulado por una causa como la crisis, una vez que las aguas vuelven a su cauce, ¿por qué no se reanudó?
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.