Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 24 de junio de 2024

Las monjas de Belorado y el CGPJ.
Dos caras de la misma moneda/corrupción.

Unas caen medio "simpáticas" porque parece que tocan lo "intocable"
y se sublevan contra los mismos representantes de Dios en la tierra,
y no por motivos espirituales sino más bien "mundanos".
Los otros caen gordos, porque siendo teóricos representantes de la Justicia con "J",
se venden a los representantes de la derecha más rancia y reaccionaria, eso sí,
disfrazados de sacrificio y españolidad.