Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 8 de diciembre de 2024

La antigua alianza del sable y el altar se cambió
por la más moderna alianza del mercado y el altar.
Y a ella seguimos amarrados.
Recordar que España es, oficialmente, un país laico,
pero este "Concordato" refleja lo contrario.

 Del insólito compromiso pactado entre el Gobierno de Suarez y la Iglesia Católica surgió un equilibrio precario entre la ambos.
En el futuro, la Iglesia perdería algunos privilegios políticos que tuvo en la dictadura, pero conservaría otros,
como reservarse el magisterio moral, no directamente institucional, pues el Estado ya no era confesional, pero no por ello menos efectivo sobre ciudadanos y gobiernos,
financiarse en buena parte con fondos públicos,
obtener apoyo estatal para conservar el patrimonio histórico y artístico,
retener a los ciudadanos bautizados en un privado censo administrativo, dada la dificultad de darse de baja en él (apostatar),
realizar actividades doctrinales, comerciales y sociales (enseñanza en todos los grados, beneficencia, edición, catequesis y radiodifusión),
prestar servicios por cuenta del Estado (en cuarteles, cárceles, hospitales) y disfrutar de un régimen de exención de impuestos, propio de un paraíso fiscal.
Así quedó reemplazada la antigua alianza del sable y el altar
por la más moderna alianza del mercado y el altar.
Y a ella seguimos amarrados.