Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 12 de diciembre de 2009

¡Que se vaya la mujer que grita cuando su esposo la está agrediendo!

En relación a las protestas de un grupo de vecinos de Durango esta sameana.
Lo he leído en el blog de Oleaga y no puedo estar más de acuerdo.
Esto ya lo contó Bertolt Brecht en un extraordinario poema.

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Pero me voy a quedar con algo que he leído en un periódico:
Es como si pedimos que se vaya la mujer que grita cuando su esposo la está agrediendo
.