Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 25 de septiembre de 2010

A escote nada es caro

¡Ah! ¿Pero el café no lo tenía que pagar el Señor de Bizkaia?
Perdió la apuesta ¿no?
Ya se que a escote (los impuestos de todos) nada es caro pero,
¡vaya morro!,
parece que eso no es cumplir una promesa.

Por cierto, ¿Qué tipo de transporte público, 
de esos que nos dicen que tenemos que usar 
los demás para acercarnos hasta el Bilbao Arena 
 habrán utilizado ambos dos personajes?