Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

martes, 30 de noviembre de 2010

Barça-Madrid

Ha sido un partido para recordar. Los bares de Sopelana estaban tan repletos como si fuese un domingo a la tarde cualquiera. 

La verdad es que, visto lo visto, ha merecido la pena a los que nos gusta el fútbol ver el partido de ayer en el Nou Camp. El Barça ha barrido al Madrid, minúsculo, desquiciado e impotente ante una máquina de hacer buen fútbol. 

La impotencia y chulería de los perdedores, poco o nada acostumbrados a jugar ese papel, les ha llevado en más de una ocasión a reaccionar de manera no acorde a las reglas futbolísticas y con un árbitro, consciente y temeroso del partido que arbitraba, que se ha cortado a la hora de sacar tarjetas a determinados jugadores merengues poco acostumbrados a perder.

Dos actitudes a destacar: La "desaparición" de Ronaldo en el segundo tiempo y la retirada al banquillo de Mourinho. La mejor respuesta a la chulería de ambos son los cinco dedos de una mano que la gran mayoría de los televidentes en mi entorno la hemos disfrutado.