Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 30 de noviembre de 2010

Barça-Madrid

Ha sido un partido para recordar. Los bares de Sopelana estaban tan repletos como si fuese un domingo a la tarde cualquiera. 

La verdad es que, visto lo visto, ha merecido la pena a los que nos gusta el fútbol ver el partido de ayer en el Nou Camp. El Barça ha barrido al Madrid, minúsculo, desquiciado e impotente ante una máquina de hacer buen fútbol. 

La impotencia y chulería de los perdedores, poco o nada acostumbrados a jugar ese papel, les ha llevado en más de una ocasión a reaccionar de manera no acorde a las reglas futbolísticas y con un árbitro, consciente y temeroso del partido que arbitraba, que se ha cortado a la hora de sacar tarjetas a determinados jugadores merengues poco acostumbrados a perder.

Dos actitudes a destacar: La "desaparición" de Ronaldo en el segundo tiempo y la retirada al banquillo de Mourinho. La mejor respuesta a la chulería de ambos son los cinco dedos de una mano que la gran mayoría de los televidentes en mi entorno la hemos disfrutado.