Paseaba el pasado viernes por los alrededores de La Catedral cuando vi la movida de camiones y montones de tierra acumulados sobre la acera. Recordé que habían anunciado que iban a cambiar el césped. Me acerqué y vi los trozo de hierba que dos días antes habían pisado por última vez los jugadores del Barça y nuestros leones en un partido memorable y me dije: A por un trozo. Dicho y hecho.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

