Y un reconocimiento especial a esos miembros de la izquierda abertzale que ya han dado esos pasos, que están desde los inicios trabajando a favor de la paz y la convivencia a pesar de que algunos de sus compañeros les hayan abandonado y se hayan vuelto al grupo de los que avanzan lentos, tímidamente y con miedo, como en los viejos tiempos.
Resulta kafkiano que la vida de toda una capital pueda verse alterada por la presencia en ella de una sola persona,
de un provocador profesional, sí, pero una única persona.
Una lástima que no se haya permitido que él solo haga el ridículo.
Una pena que los violentos de este país, le entren al trapo a este fascista y caigan en su juego.
Esta violencia solo beneficia a la extrema derecha del PP/VOX