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jueves, 26 de abril de 2012

Hay monjas y monjas

Las monjas son lo mejor de la Iglesia católica. Aunque no llegan a ser como Mae West: cuando son buenas son muy buenas pero cuando son malas son lo peor. En España tenemos monjas que robaban niños. Eso que en Argentina hacían los militares, que siempre han sido más brutos.
Cuando Ambrose Bierce escribió que los conventos eran un lugar de retiro donde las mujeres podían meditar sobre el pecado de holgazanería, solo pensaba en las contemplativas. Porque hay monjas que son mujeres de acción (y sin ir a la monja alférez). Las acciones pueden ser las más nobles y las más miserables, como se está demostrando. 

La Congregación para la Doctrina de la Fe anda disciplinando a unas monjas estadounidenses a las que tilda de feministas radicales. Aquí parece que perseguimos a unas pobres ancianas que de jóvenes no supieron distinguir el bien del mal. A sor María le dio un ataque de ansiedad. Probablemente, porque pensaba que iba a ir al infierno.

Rosa Velmonte, el martes en EL CORREO

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